SEMBRAR PARA COSECHAR
La gente que conoce el campo sabe que para comerse una buena mazorca de
maíz debe tomar los mejores granos, de las mejores mazorcas de la cosecha
anterior. Sabe que debe arar la tierra, sembrar, cuidar la planta y esperar con
paciencia hasta poder recolectar. Son muchos los factores que entran en juego.
Hay personas que simplemente van al supermercado, toman la mazorca y la
pagan. Ellos no saben todo el proceso o no lo toma en cuenta. Y muchos vivimos
la vida de esa misma manera, como si todo fuera ir al supermercado. Queremos
pagar por todo y obtenerlo de inmediato.
¿Queremos hijos bien educados y con futuro exitoso? Pagamos un buen
colegio, una universidad de prestigio y una maestría en el exterior.
"Trabajo terminado".
¿Queremos comprar un vehículo? Vamos donde el vendedor, elegimos la
carroza, solicitamos un préstamo y salimos a mostrarle a nuestra reina el nuevo
carruaje real.
Las cosas no son tan sencillas como parecen. La prisa que pretendemos
vivir tiene sus costos. Lamentablemente se pagan en un futuro y muchas veces no
nos damos cuenta de lo que hemos construido. Total, al final encontramos quién
tiene la culpa de lo que no salió como quería.
¿En verdad qué quería? Analizaré esa pregunta después que sepamos quién
tiene la culpa.
La culpa de que los hijos no aprendan las cosas importantes para
triunfar en la vida no es de la educación académica, sino del comportamiento.
Los conocimientos son importantes y casi indispensables, pero la actitud es
primordial para llegar al éxito real y duradero. Es muy extraño que en las
instituciones educativas puedan darle seguimiento a la inteligencia emocional
de nuestros hijos durante los aproximadamente 20 años que se pasarán en ellas.
¿Quién puede acompañar todo el tiempo de educación de nuestros hijos?
¿Quién tiene la oportunidad de estar siempre a su lado? ¿Quién puede sacar el
tiempo para estar con ellos en los momentos importantes? ¿Quién le puede dar el
mejor ejemplo de comportamiento? O debo decir, ¿quién le da los ejemplos?
No quiero que piense en echarse la culpa de algunas cosas, lo que
pretendo es que si no está despierto porque prefiere soñar pueda tener las
herramientas para decidir qué hacer: seguir soñando o tomar las riendas de lo
que quiere construir.
Vuelvo a la pregunta: ¿Qué quiero en realidad? No deberíamos llegar al
punto de vivir nuestros sueños y darnos cuenta que el camino que recorrimos no
era el que nos llevaría a nuestro sueño. Podemos creer que un sueño es tener un
vehículo de lujo o un apartamento en la playa. Si eso lo tiene con lo que ya se
ganó y está haciendo sus previsiones para vivir cuando ya no vaya a producir
más, entonces está viviendo algunos de sus sueños y conoce cuáles son sus
sueños futuros y camina hacia ellos.
Tomar la mazorca en el supermercado, pasar la tarjeta de crédito y al
corte pagar el mínimo para que no nos carguen mora, sólo los altos intereses de
financiarnos con uno de los créditos más caros que existen, es lo que llamo no
querer cosechar. Es más productivo sembrar, y le aseguro que la recolecta de
los frutos es mucho más satisfactoria que simplemente ir al supermercado.
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