martes, 11 de marzo de 2014

buen uso de las finanzas familiares

Camino al buen uso de las finanzas familiares fue un tema tratado anteriormente, en el cual se describe que es necesario un plan financiero. Pues bien parte de este plan financiero debe existir un concepto que no a todos se nos facilita aplicar en el hogar, el ahorro. Aunque Parece un tema muy fácil de aprender y utilizar, el que no tiene el hábito o disciplina del ahorro le resulta un tema poco importante, sin embargo debemos tener claro que la mejor forma de enfrentar un imprevisto no es solicitando un crédito, cargando el costo financiero a una tarjeta de crédito ni mucho menos deshacernos de bienes que tanto sacrificio pudo haber significado.
El ahorro es lo más importante en un presupuesto familiar. Es tan importante, que debería ponerse en primer lugar entre los gastos y hacerse la disciplina de ahorrar siempre ese monto y luego ver cómo pagar el resto de los gastos.

Desarrollo

Manejar un hogar puede parecer una tarea complicada, en especial en lo que concierne a las finanzas, que para Gitman finanzas es (Gitman, 2007) “El arte y la ciencia de administrar el dinero”. No siempre resulta sencillo organizarse cuando las decisiones que se tomen tendrán efecto sobre más de una persona. Sin embargo, una de las mejores maneras de lograr que su familia alcance el éxito deseado es planificando lo más posible. Una herramienta poco utilizada por muchas familias es el ahorro. El ahorro es una de la mejores disciplinas financieras que poco se utilizan tanto en el hogar como en las empresas; en el hogar porque en ocasiones los excedentes económicos son utilizados para darse “ese lujo” que más tarde hará falta o en las empresas en la que los socios pueden disponer de todas las ganancias para otro fin excepto el de capitalizar al origen de esas ganancias.
Durante el Foro de Inversiones Inteligentes, organizado por El Economista y la comunidad El Empresario en el World Trade Center, Adolfo Negrete García, vicepresidente del Comité de Inversiones de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles (AMIB), detalló que a pesar de que las sociedades de inversión en México tienen ya más de 50 años de existencia creando beneficios para la economía, fortaleciendo y descentralizando el mercado de valores, financiando proyectos productivos y fomentando las inversiones a largo plazo, la reciente encuesta de la AMIB revela que la cultura del ahorro en México sigue siendo muy pobre:
Hay 2 razones por las que la gente tiene asegurado el retiro: De forma divina (“Ya Dios dirá”); y una cuestión familiar (“Alguno de mis hijos me mantendrá cuando llegue a viejo”).

¿Para qué ahorrar?

Entre los principales fines del ahorro se encuentran: Comprar, cubrir emergencias, solventar gastos, asegurar la educación de los hijos, llevar a cabo algún evento social y en último lugar quedó planificar el retiro.

¿Qué harías para ahorrar?

Las personas contestaron que disminuirían sus compras, el entretenimiento y otros sólo dejarían de consumir una cerveza durante el fin de semana.

¿Qué métodos de ahorro utilizarías?

Entre los principales está una cuenta de cheques, cajas de ahorro populares y en tandas.
El ponente sugirió que para gozar de una vejes tranquila y cómoda, las personas deberían ahorrar 10% de su ingreso mensual. (Armenta, 2013).
La familia debe reajustar sus planes y estrategias a las situaciones cambiantes. Debemos estar preparados para una baja de ingresos, un aumento de impuestos, la pérdida del empleo, pero también para cosas positivas como el éxito de nuestras inversiones, que, aunque sea un cambio positivo, altera los cálculos iniciales de nuestra balanza. Entonces surgen las siguientes interrogantes:

¿Cuánto ahorrar?

Lo recomendable es ahorrar entre un 5 y un 15% de los ingresos, pero eso depende, por supuesto, de la situación financiera. Es importante que la pareja tenga ahorros equivalentes a entre 3 y 6 meses de salarios en una forma bastante líquida (como una cuenta bancaria), por cualquier emergencia o imprevisto, como el desempleo inesperado o emergencias médicas.

¿En qué ahorrar?

Para ahorrar hay diversos instrumentos, los más recomendables son las cuentas de ahorros en los bancos, luego los certificados de inversión a diversos plazos. También hay fondos de inversión, que tienen rendimiento variable y diferentes plazos de congelamiento. Esos son los instrumentos más comunes. Los planes de pensiones voluntarias son un excelente instrumento para ahorrar, tienen alta rentabilidad y bajo riesgo, y después de cinco años puede sacarse una parte del ahorro en caso de emergencia.
Recordemos que la educación financiera empieza en casa. Todavía son muchos los que creen que hablar de educación financiera es involucrarse en un mundo técnico y complejo. Por el contrario, la educación financiera nos permite desarrollar habilidades útiles en el día a día: presupuestar los gastos de la casa, identificar la tarjeta de crédito más barata, proteger nuestro patrimonio con un seguro, tener un fondo de ahorro para enfrentar imprevistos, preparar el retiro.
La clave para lograr sus objetivos financieros, personales y familiares, es planificarlos apropiadamente y darles mucho seguimiento a través de este presupuesto. Documente todos sus gastos e ingresos o compárelos con lo que usted planificó que iba a gastar en el mes. De acuerdo con los resultados, tome las acciones correspondientes para irse acercando más a sus metas.
Hábitos que NO fomentan el ahorro para el retiro
En la Encuesta Nacional sobre la situación que enfrentan las personas en edad de retiro realizada por la Asociación Mexicana de Afores (AMAFORE), encontramos que:
  • 41% de los encuestados todavía trabaja.
  • 28% es dependiente económico de algún familiar.
  • Sólo 23% hizo en alguna etapa de su vida planes para el retiro laboral.
  • 37% realizó algún tipo de ahorro o inversión por iniciativa propia para cuando ya no pudiera trabajar.
Lo anterior demuestra que es necesario trabajar más en el hábito del ahorro y ser más conscientes desde hoy, en la construcción de las bases del futuro que deseamos después de la etapa laboral. Podemos comenzar por reconocer algunos malos hábitos que no permiten mejorar nuestra cultura de ahorro para el retiro:
“Falta mucho y no es necesario preocuparme por comenzar a ahorrar”
Desde que inicia tu vida laboral debes interesarte en ahorrar; la realidad es que mientras más joven eres, menos compromisos financieros tienes y más diversificadas están las inversiones que se hacen con tus recursos de tu cuenta de ahorro para el retiro, en contraste, mientras más cercano estás al retiro, tus inversiones son más conservadoras. Recuerda que los recursos de tu cuenta individual y los de otras personas se invierten para obtener mayores rendimientos a través de las Siefores (instrumentos de inversión que administran las Afore), de acuerdo a la que corresponda a tu edad.
  • Siefore básica 4: 36 años y menores.
  • Siefore básica 3: entre 37 y 45 años.
  • Siefore básica 2: entre 46 y 59 años.
  • Siefore básica 1: 60 años y mayores.

“Mis hijos verán por mí en un futuro”

Hace unas décadas, era común que los hijos se hicieran cargo de mantener económicamente a sus padres, sin embargo, el panorama demográfico y la cultura familiar han cambiado, cada vez se tienen menos hijos, la esperanza de vida es mayor (77 años para las mujeres y 72 para los hombres) y además la mayoría de la población en México se encuentra en edad laboral, aunque dicha condición no es permanente, en unos años pertenecerán a un rango de edad idóneo para el retiro.

“Mi calidad de vida después del retiro será igual”

En ocasiones se tiene la noción de que nuestra calidad de vida será la misma después del retiro, sin embargo, no necesariamente sucede así. Seguramente conoces el papá, tío o abuelo que se jubilaron con un pago similar a su último sueldo, no obstante, la legislación ha cambiado, es importante que revises en que régimen te encuentras. A partir del régimen de 1997, cuando llega el momento del retiro, tu mensualidad depende completamente del ahorro que hayas acumulado. De ahí la importancia de que te preocupes por realizar aportaciones voluntarias, es decir; depósitos adicionales a tu cuenta individual para incrementar el ahorro para tu retiro. Una de las grandes ventajas es que no existen mínimos ni máximos para hacer aportaciones, para darte una idea de cuánto tendrías en tu cuenta al momento de jubilarte, puedes consultar la calculadora de Consar en www.consar.gob.mx y conocer lo que requieres para mantener tu calidad de vida cuando llegue tu retiro.

Sabías que…

La cultura de ahorro en países europeos y asiáticos data de cientos de años atrás, por ejemplo; durante el siglo XIX, los gobiernos europeos buscaron formas de inculcar el hábito del ahorro, a través de múltiples bancos que permitieron a las masas ahorrar, al aceptar pequeños depósitos y la colocación de cajas de ahorro postal, en ellas los ahorradores podían hacer depósitos bancarios en cualquier agencia de correo, y para los niños y jóvenes, se instituyeron cajas de ahorro en las escuelas. Asimismo, durante las dos guerras mundiales, los ciudadanos fueron concientizados de la importancia de ahorrar. Dichas campañas continuaron en Japón y Europa mucho después de 1945 para financiar la reconstrucción. Dichos factores fomentaron la cultura del ahorro que hoy en día perdura en muchas economías avanzadas.
Transmitir estos conocimientos a toda la población es un reto enorme que requiere los esfuerzos conjuntos de gobierno, organizaciones sociales e instituciones financieras y educativas. No obstante, el hogar sigue siendo el primer y principal entorno en que adquirimos conocimientos y habilidades que utilizaremos toda la vida.
Enseñar con el ejemplo vale más que palabras. Esfuérzate por hacer del ahorro una disciplina en el hogar, verás que tus hijos, cuando crezcan, también lo harán y te lo agradecerán, nunca es tarde para empezar; anímate y empieza a ahorrar hoy.

Conclusión


Cualquier persona, en condiciones normales de ingreso, puede crear y asegurar su futuro y alcanzar sus metas financieras y para ello, es necesario la planificación y la elaboración de un presupuesto, en el cual también se establezcan planes de ahorro que fortalezcan de los que por el simple hecho de ser asalariado se tengan, tal es el caso del Afore. El ahorro debe ser y formarse como una disciplina en el hogar, que posteriormente se traducirá en disciplina en la empresa para la cual se trabaje.

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